Štramberk, República Checa, Náměstí

Como en muchos otros lugares pequeños, no muy concurridos, la plaza se llama simplemente Plaza, Náměstí, en checo. Štramberk es otro ejemplo dónde la ciudad es lo mismo que su plaza. Además de la fila de casas que definen su perímetro, sólo se agregan dos o tres calles al mapa urbano. Una torre cilíndrica, llamada Trúba, encaramada en la colina boscosa de los alrededores y los restos de un castillo sobre el cual poco se sabe, domina el asentamiento.

Todo el conjunto parece una decoración de cuento, desde los bosques, el castillo, la plaza y hasta un gran número de casas de madera de los siglos XVIII y XIX que se agregan al patrimonio arquitectónico. La región de Štramberk se llama Valašsko, nombre de la población que ha llegado a estos territorios en las sucesivas olas migratorias desde Rumania, concretamente de los Cárpatos, en Transilvania, y tal vez desde Bucovina. Aunque durante el largo camino el lenguaje valaco se perdió y éstos se eslavizaron, han permanecido vivas algunas costumbres y se han transmitido las técnicas de construcción tradicionales adaptadas por los artesanos locales, checos o alemanes. Las casas de madera recuerdan claramente la arquitectura rumana de madera de Transilvania. En Štramberk se ha conservado la mayor cantidad de casas de madera de estilo valaco convirtiéndose hoy en una interesante reserva arquitectónica.

 La plaza está relacionada con la fabricación de algunos pasteles locales llamados “orejas de Štramberk” que sólo pueden realizarse aquí por ley. Se llaman así por la semejanza que tienen con las orejas cortadas a modo de trofeo de tártaros que los soldados checos tomaron como prisioneros durante las incursiones de este pueblo que incluso llegaron hasta aquí en sus razzias.

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