Split, Croacia, Trg Peristil

Visto desde arriba, el casco antiguo de Split parece una caja rectangular en la que alguien ha instalado a conciencia edificios, calles y plazas. En la fortaleza hay dos plazas grandes que han desempeñado tradicionalmente un papel clave en la historia de la ciudad de Spalato (en italiano) desde la Edad Media. Narodni trg, la Plaza del Pueblo o simplemente Pjaca para los lugareños, está atestiguada desde el siglo XIII y tiene unos preciosos edificios góticos. Un poco más lejos, a la entrada a la fortaleza, está Trg Braće Radić, llamado por los lugareños Voćni trg, que es el mercado de frutas, en memoria de su antiguo y colorido papel. Fuera de las murallas medievales hay una tercera gran plaza, la Plaza de la República, la más nueva, cuya arquitectura recuerda a la plaza de San Marcos en Venecia. Fue construida a mediados del siglo XIX para mostrar que Split, ciudad bajo dominio veneciano durante mucho tiempo, continuaba con esta tradición véneta. Son plazas hermosísimas, cada una con su personalidad, pero la más interesante y antigua de Split es, sin duda, Trg Peristil, mucho mas pequeña que las anteriores, pero considerada por los lugareños el autentico corazón histórico de la ciudad. Su historia es muy especial. Originalmente, la plaza era el patio interior del palacio construido por el emperador romano Diocleciano en el año 305 d.C. sobre una enorme área, de 300 metros cuadrados. De hecho, la mitad de la ciudad vieja de Split se encuentra dentro de las murallas del palacio siendo este recinto el palacio romano mejor conservado hasta ahora. Pasada la época romana, éste quedó abandonado durante siglos hasta que los habitantes de Salona huyeron de los eslavos y se refugiaron entre sus muros, transformando el antiguo palacio en una autentica ciudad. Juan de Rávena, su primer arzobispo, decide transformar el Mausoleo de Diocleciano en iglesia. Es el momento en que el patio del palacio se convierte oficialmente en la plaza de la catedral, con todas las funciones de una plaza medieval. Sufre profundas transformaciones, sin embargo se conservan partes de los elementos, incluidas las columnas de pórfido rojo.

Košice, Eslovaquia, Hlavné námestie

Hlavné námestie significa literalmente “Plaza Mayor” en eslovaco, pero la historia de la ciudad y de su plaza central se relaciona con los colonos alemanes que llegan a mediados del siglo XIII, por invitación del rey Béla IV de Hungría. La ciudad de Košice (Kaschau en alemán, Kassa en húngaro o Cașovia en las crónicas rumanas) se encuentra en la intersección de las principales rutas comerciales que unían el Mar Báltico con el Mar Negro, Polonia con Transilvania y la Europa Oriental de la Occidental. El espacio urbano está rigurosamente estructurado. Tres caminos paralelos siguen de norte a sur siendo el del medio el que se ensancha gradualmente hasta donde se une con la atería este-oeste, para dar lugar a una plaza con una forma muy especial. Su diseño lenticular se debe en primer lugar a la construcción de la plaza sobre el antiguo mercado situado en un ensanchamiento de la vía principal, a media distancia entre el castillo y la abadía, antes de la construcción de cualquier otro edificio. En segundo lugar se debe a la unión de dos asentamientos distintos anteriores al siglo XIII, en un proceso típico de sinoicismo, cuyas fronteras quedaban marcadas por la plaza actual. En el medio, justo en el punto de intersección de los dos ejes, los colonos alemanes levantaron una iglesia parroquial. Su lugar está ocupado desde el siglo XIV por la catedral gótica de Santa Isabel, la catedral más grande de Eslovaquia. La torre de San Urbano, que da cobijo a una campana de siete toneladas, y la capilla de San Miguel, también gótica, ambas de siglo XIV, flanquean la catedral, formando un conjunto único y uniforme. El teatro, una joya del barroco, se construyó en el ya tardío 1899. Casas góticas, palacios renacentistas y barrocos, edificios Art Nouveau definen el perímetro de esta singular plaza. El contorno de las antiguas murallas es claramente visible en la trayectoria circular de las calles adyacentes. Por último, el mercado lenticular de Košice es el conjunto urbano lenticular más grande y típico de Eslovaquia Oriental.

Retz, Austria, Hauptplatz

En 1278, el conde Berthold von Rabenswal recibe del emperador Rodolfo I de Habsburgo el derecho a gobernar el Hardegg, por lo que comienza a construir una nueva ciudad cerca de un pueblo ya existente llamado Rezze. Lo hará según el plano regulado por la tradición de los burgos de Bohemia, en torno a una plaza que aún se mantiene entre las más grandes de Austria, aunque la población del asentamiento ahora cuenta tan solo con 4.000 almas. La plaza es muy hermosa, con palacios renacentistas de inspiración italiana, fuentes y una columna barroca de la Santísima Trinidad. En el centro está el ayuntamiento y una antigua iglesia reconstruida en 1569. Pero la mayor sorpresa está bajo el pavimento: debajo de toda la plaza, debajo de toda la ciudad, incluso más allá, se extiende un laberinto de bodegas unidas entre ellas, donde los habitantes depositan para su fermento el vino hecho en la zona. Mide más de 20 kilómetros, muy por encima de las dimensiones de la  actual red de calles de la superficie.